sábado, junio 13, 2009

Me miraba, casi siempre. Cuando no me miraba yo buscaba su mirada, enfadada, por no recibir su atención.
Sólo le veía en el trabajo y coincidíamos poco. Siempre solía ser agradable. A veces, buscaba la forma de estar un segundo a solas para decirme algo ligeramente picante. Tan ligero que sólo si unía todas las lindezas que me iba diciendo en un texto único tenía sentido. Pronto empecé a darme cuenta de que lo que le hacía acercarse o no era la ropa que yo me ponía. Sin querer comencé a vestirme para él sin que él lo supiese.
Era mayor, muy mayor, me doblaba la edad. Su seguridad me ponía nerviosa y me hacía sentirme pequeña.

Un día que me lo encontré me solté un poco, me preguntó qué tal estaba en la ciudad; bien, pero necesito amantess. Meditó lo que dije.. amantessss en plural, no me creo que tú tengas ningún problema. Los siguientes días se me acercaba al oído y, concienzudamente, me repetía sus dudas...

jueves, enero 22, 2009


Hoy he leído de refilón en un blog (y digo de refilón porque estaba ya en un mierdicurso para mierdifuncionarios como yo y el desconocido mierdifuncionario que estaba a mi lado tenía un blog abierto en su ordenador) una noticia que me fascinó: ¡Obama es zurdo!.

Los zurdos son esos seres divertidos que a mí siempre me han fascinado. Siempre he deseado ser zurda (pese a que soy super super diestra) y siempre me han puesto muchísimo los chicos zurdos (en muchos casos, sin saber que lo eran). Además, los zurdos son ese colectivo que me maravilla por sus rarezas, sus tiendas para zurdos, sus cosas para zurdos, los violines para zurdos (cosa que, sin embargo, luego nunca ví en ninguna orquesta) la herencia de la discriminación de los zurdos (¿no hay nombre para esto?). De hecho, si tuviese que decir mis dos colectivos discriminados masivos favoritos serían, senza dubbio, los zurdos y los celíacos.

Así pues, un nuevo gran valor; Obama, es el primer presindente negro pero...¿será también el primer presidente zurdo?



P.D. no, ya os respondo yo, es el quinto presidente zurdo, de hecho los zurdos se están vanagloriando de que los últimos cinco presidentes, cuatro han sido zurdos...precisamente el último presidente era el único diestro...

lunes, enero 05, 2009


...Cógete fuerte, ahora que estás sola, ahora que se te ha caído la coraza y no hay nada que te cubra del mundo.
Cuídate bien, las fotos que sacaste, tus recuerdos, tus olores... no los olvides las noches de felicidad ajena....


Mi incapacidad para mirar hacia adelante siempre me ha exasperado.

martes, noviembre 25, 2008

¿Y qué ha pasado en estos dos últimos meses?

La crisis sigue su ritmo trepidante, hace los telediarios entretenidos, da temas de conversación y algunos dolores de cabeza a padres de familia o ahorradores hipotecados.
Yo, como siempre, he seguido el camino opuesto a todo el mundo. Conseguí un trabajo estable, para toda mi vida, si quiero...dicen. Me codeo con compañeros que son, el más joven, diez años mayores que yo y estoy más cercana en edad a mis alumnos que a ellos. Trabajo en las afueras de la ciudad, en un centro de los arrabales de la ciudad. Vivo en Coruña. En una casa estupenda en el centro. Tengo cines muy cerca y estupendas tiendas...también dicen que hay bares bastante buenos y conciertos de jazz casi todos los días. Sin embargo, los sueños que yo imaginaba de pequeña no se me están cumpliendo ahora...o no lo estoy disfrutando (¿hay tanta diferencia?). Soñaba con que tendría amantes coruñeses guapísimos con los que me iría a cenar a sitios caros, pagaría yo (cuando todos se aprietan el cinturón yo tengo dinero). Usaría mi lencería sexy y volvería a sentir la pasión absoluta de labios desconocidos.
Mi situación es distinta, la angustia por mis ambiciones profesionales se mantiene ahí. Rechacé una beca por un trabajo estable en un lugar en el que no consigo acabar de conocer a alguien. Me encierro en casa y me entristece mi situación de pérdida total: la pérdida progresiva de mi juventud, de mi ritmo de vida y de mi alegría.
A veces siento que puedo rebrotar, ayer me encontré con dos chicos en el ascensor, uno era tremendo, espectacular, jovencito... espero que sea mi vecino pero nunca le había visto. Iban al 8º, yo vivo en el 2º. Pero me dolía demasiado la cabeza como para sonreir...yo estaba aplastándome la cabeza con las manos para aliviarme.
Mi nivel de apatía es tan elevado que me estoy aficionando a bajarme porno (a ser posible, duro), he dejado de ir a los ciclos de cine y ya no doy mi paseo habitual...
Mi crisis no es financiera, ni inmobiliaria...mi crisis es afectiva. Y a mí me parece mucho peor.

martes, septiembre 23, 2008

Uno de mis mejores recuerdos de los fines de semana era cuando le arrancábamos a mi padre, mi hermana y yo, el Pequeño País. Nosotras nos peleábamos por ser la primera en disfrutar de la sana lectura del tebeo y por resolver algunos de los pasatiempos... yo recuerdo que siempre miraba las respuestas y jamás le daba vueltas a la cabeza. Siempre he pensado que esta es la razón por lo que se me dan tan mal los acertijos y enigmas de lógica. Pero si eras la segundona ya sabías que tu hermana había resuelto todo y, como mucho, a tí te quedaba el consuelo de enriquecerte con esas recetitas que traía y que alimentaban mis deseos de ser una gran chef de mayor: plátano con chocolate, fresas con nata, pastelitos de manzana... recetas que entraban en dos viñetas.

Me acuerdo de todo, sólo que se me han ido algunos nombres, por ejemplo había un marciano muy divertido con muchas oes en su nombre; estaban Garfield, Calvin y Hobbes, Leo Verdura (qué divertido era... y es como mi hermana, que es Leo y le gustan mucho los grelos...) pero lo mejor, lo que yo más degustaba, lo que dejaba para el final y me pensaba muy mucho el orden de su lectura era "13, Rue del Percebe". ¡Eran 10 tiras cómicas en una!, estaba el moroso, el ladrón, los ratones, el tendero, la portera, los trillizos hijosdeputa, mujeres que esperaban a sus parejas dispuestas a gritarles, el veterinario, el sastre, aquel inquilino que vivía en la alcantarilla...y el sempiterno ascensor problemático. Mucho antes de que llegase "Aquí no hay quien viva" ya había imaginado Ibáñez un minimundo de comunidad de vecinos loca, pero ellos no interactuaban entre sí, si no que cada uno de ellos tenía su peculiaridad que hacía que mereciesen tu atención.

Por lo demás...ya no recuerdo mucho, el otro día ví el nuevo Pequeño País...ya no me gusta nada, ni siquiera se llama así y sólo mantiene en cartel Garfield, una apuesta segura. Desde luego El País ya no se preocupa mucho por enganchar a sus niños a la sana lectura. Yo crecí muy tranquila sabiendo que se podía vivir en una única habitación cortada como por un cuchillo para ser vista por el resto del mundo, ejerciendo mi oficioen casa o en una alcantarilla o en un trastero olvidada del mundo.

¡Jo, ahora que trabajo recuerdo con tantas saudades toda mi infancia!

miércoles, agosto 27, 2008

El verano es tiempo de cambios. A veces, nos enamoramos, como Sandy y Danny. Otras (muchísimo más afortunadas) se encuentra trabajo, ya sea en la playa o en la ciudad. En ocasiones hacemos viajes apasionantes que, como en una buena road movie, te transportan a viajes interiores fabulosos. Pero las más de las veces, simplemente se vuelve a casa. Lo que está claro es que normalmente en verano la rutina se rompe, a veces es momentáneo y a veces la rutina se rompe para siempre.

Como en una película mi rutina ha cambiado. Ya soy una ciudadana que ha encontrado el trabajo que sus padres deseaban y que, a mis ojos, resultaba aceptable. Atrás podrían quedar las juergas, los hombres, las noches y la libertad. Sin embargo, me inclino a pensar que mis juergas, mis noches y mi libertad formarán parte siempre de mí misma, porque sin ellas yo ya no me reconocería. El día que me mire al espejo y vea a una sosa en él tendré que buscar en qué punto he perdido el rumbo.

En Oviedo yo me encontré, me liberé de tonterías y aprendí cómo desenvolverme en cualquier boda, cortejo y conversación aburrida. Es curioso que para mí haya significado tanto algo que para otros es despreciable, pero las ciudades las llevamos dentro y son lo que nosotros queremos que sean, en mi caso, además, las ciudades son la gente que nos rodea en ellas... en este caso Oviedo es la mejor ciudad del mundo, porque allí me rodea gente cojonuda de verdad. Yo no desprecio de donde provengo. Ya no me identifico porque forma parte de un pasado muy remoto y me siento una desarraigada. Sin embargo, en Oviedo me he convertido en mí misma. Así pues, ahora que me he ido de allí, siento que de momento tendré que volver. Y volveré y volveré, mientras siga teniendo a la gente que mira detrás de mis ojos.

Por otro lado, creo que me marcho a una ciudad que a priori me encanta. No conozco a nadie pero... viviré unos meses muy feliz allí. Olvidada de todo, teniéndome que reencontrar de nuevo. Asustada un poco y curiosa también. Nadie me conoce ni yo a ellos. Les miraré con indiscrección y se preguntarán quién soy. Probablemente no lo sabrán. Igual me encuentro a algun semiconocido. Igual no me apetece que esto ocurra. Igual lo que quiero es ser un ser totalmente anónimo por un tiempo...

Y..qué demonios, felicitadme. Soy joven, adinerada y... ¡me encanta lucir vestidos nuevos!.

sábado, julio 12, 2008

Helado

Bajaba despacito, disfrutando del sol en mi espalda. Normalmente no me gusta el sol, pero en ocasiones especiales cambio de parecer. Iba pensando en un helado, en uno en concreto (y ya se sabe que cuando uno cree que piensa en cosas concretas en realidad son cosas más bien generales) lo veía en mi mente y lo sentía en mi lengua y en mi garganta. Bajaba a la playa con el deseo de saborear el primer helado del verano. Yo, con mis gafas de sol, mi pareo, mi biquini negro, mi pelo recogido y mi blancura marmorea...soy un ser extraño a la playa, lo sé, y sus habitantes habituales siempre me miran extrañados.
Mi mano derecha buscaba las deseadas monedas, aquellas que cuando era pequeña le pedía a mi madre, deseosa de comprar el fantástico sandwich de nata, hago recuento, como en aquellos días, sólo tengo 1'50 en mi cartera... no sé cuales son los precios. Cuando llego a la playa miro en los chiringuitos, ya no hay avidesa (os acordáis de la letra? porque yo sí: este verano sacarás la lengua, con apolo de avidesa!!), ni alacant, ni nestle, ni la meyorquina (aquellos helados nos volvían locas a mi hermana y a mí) porque no estoy hablando de fabulosos helados hechos en una heladería, no, yo hablo de los helados de fábrica que son lo que realmente te apetece en la playa, yo hablo de los cornetos con la esquina de chocolate rico (¿a quién se le habrá ocurrido esa idea tan magnífica?). Ahora hay una marca que ya no recuerdo su nombre y que muestra unos helados en medio de colores dorados, como para darle lujo a la cosa... mis ojos se detienen en los de tipo cornetto, porque esos eran los que yo quería... pero con mi dinero sólo me llega para los más cutres y me entristezco, yo quiero probar ese llamado KITKAT y que en el medio tiene una barra de kitkat, me entra una enorme curiosidad...¿tendrá también en la esquina kitkat o será el consabido, habitual y deseado chocolate? siento que no puedo vivir sin saberlo, con lo que rebusco y rebusco en mi bolso buscando 25 céntimos más... y cuando ya me estaba planteando pedir la diferencia a algún extraño aparecieron 50 céntimos ¡Bingo!, entré con tal sonrisa en el bar que el camarero me miró extrañado, y allá salí yo, más feliz que una perdiz, con mi gran adquisición.
Me senté en la playa, con mi blancura, quitandome todo lo que me sobraba. La nata no era muy rica, ni el chocolate, pero la barrita era perfecta (los kitkats son horribles si están calientes y sin embargo son deliciosos si están de la nevera) y mi curiosidad crecía a medida que avanzaba con mi helado. Lamí, lamí, y me pringué como ocurre cuando se come un helado con labios inexpertos. Cuando llegaba al final del helado la barrita se acabó, y apareció el chocolate de la esquina... la mezcla perfecta de galleta y chocolate duro, sólo por ese momento, todo merece la pena, y pensaba en cómo es posible que a nadie se le haya ocurrido hacer galletas de esquinas de helado.