Me miraba, casi siempre. Cuando no me miraba yo buscaba su mirada, enfadada, por no recibir su atención.
Sólo le veía en el trabajo y coincidíamos poco. Siempre solía ser agradable. A veces, buscaba la forma de estar un segundo a solas para decirme algo ligeramente picante. Tan ligero que sólo si unía todas las lindezas que me iba diciendo en un texto único tenía sentido. Pronto empecé a darme cuenta de que lo que le hacía acercarse o no era la ropa que yo me ponía. Sin querer comencé a vestirme para él sin que él lo supiese.
Era mayor, muy mayor, me doblaba la edad. Su seguridad me ponía nerviosa y me hacía sentirme pequeña.
Un día que me lo encontré me solté un poco, me preguntó qué tal estaba en la ciudad; bien, pero necesito amantess. Meditó lo que dije.. amantessss en plural, no me creo que tú tengas ningún problema. Los siguientes días se me acercaba al oído y, concienzudamente, me repetía sus dudas...
Sólo le veía en el trabajo y coincidíamos poco. Siempre solía ser agradable. A veces, buscaba la forma de estar un segundo a solas para decirme algo ligeramente picante. Tan ligero que sólo si unía todas las lindezas que me iba diciendo en un texto único tenía sentido. Pronto empecé a darme cuenta de que lo que le hacía acercarse o no era la ropa que yo me ponía. Sin querer comencé a vestirme para él sin que él lo supiese.
Era mayor, muy mayor, me doblaba la edad. Su seguridad me ponía nerviosa y me hacía sentirme pequeña.
Un día que me lo encontré me solté un poco, me preguntó qué tal estaba en la ciudad; bien, pero necesito amantess. Meditó lo que dije.. amantessss en plural, no me creo que tú tengas ningún problema. Los siguientes días se me acercaba al oído y, concienzudamente, me repetía sus dudas...



